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"Atrevete y descubre la magia de Marruecos con nosotros"

Sobre Marruecos

CIUDADES, KASBAHS, DESIERTOS:

  Marrakech

Marrakech, la ciudad roja, es una de las ciudades más importantes de Marruecos. Situada a los pies del Alto Atlas, goza de un clima de tipo mediterráneo seco, con temperaturas estivales que pueden superar los 40ºC. Fundada en el año 1062 de la era cristiana por Youssef Ibn Tachnifn, primer soberano de la dinastía almorávide, todavía conserva importantes vestigios de su historia en monumentos como la Escuela Coránica o Madrasa de Ben Youssef, el Mausoleo de los Saadíes, la Mezquita Kutubía, los palacios El Badi y Bahía o los más modernos jardines El Agdal y Majorelle, entre otros. Resulta imprescindible la visita a la famosa plaza de Jemaa el-Fna, patrimonio de la humanidad de la UNESCO, un lugar mágico que nos transportará a un mundo de fantasía donde embelesarnos entre contadores de cuentos, aguadores, encantadores de serpientes y otros animales, acróbatas, dentistas, músicos y bailarines, adivinadores, tatuadoras de hena, vendedores de zumos, frutos secos y productos medicinales tradicionales… todo un lujo para los sentidos.

  Essaouira

Essaouira, Los restos arqueológicos demuestran que el emplazamiento Essaouira había sido ocupado ya desde la Prehistoria. Esto es debido a que la isla de Mogador protege su bahía de las fuertes marejadas atlánticas que aquí se dan, proporcionando un puerto natural a sus habitantes. Fue un importante puerto cartaginés y en época de los romanos un centro de producción de púrpura de Tiro. Estuvo en manos portuguesas un corto periodo de tiempo en el siglo XVI, y la ciudad actual no se construyó hasta el siglo XVIII a manos de Mohamed III. De la ciudad destaca su medina, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un lugar mágico de callejuelas estrechas, donde destacan entre los numerosos productos de sus zocos, su maravillosa ebanistería, los productos de aceite de argán y su excelente pescado. Además, su tradición musical viene reflejada por el famoso festival de Gnawa, celebrado en este lugar todos los veranos.

 Fes

Fes, Fundada den el año 789 por Idris I, y convertida en la capital del estado por su hijo Idris II, desde sus inicios, Fez siempre fue un importante centro de enseñanza y difusión del Islam, como atestiguan sus centros religiosos, algunos de los cuales, como la mezquita de Kairouyine junto a la Universidad de Karueein, son de los más antiguas de todo África. Junto con la población musulmana, siempre ha habido un importante núcleo de población judía en la mellah de la ciudad, que desgraciadamente ha disminuido drásticamente su número desde la independencia de Marruecos en 1956. Tradicionalmente, esta ciudad ha sido famosa por sus curtidurías y por la producción de los denominados “sombreros de Fez”. Destaca en esta ciudad la medina antigua o Fez el Bali, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y que actualmente ostenta el récord de ser la zona urbana peatonal más grande del mundo. Sus laberínticas calles nos llevarán a soberbios lugares como la mezquita de el-Qaraouiyyîn, las coloridas curtidurías, la Fortaleza Norte, la madrasa de es-Sahrij, sus numerosos zocos y mil lugares más que descubrir. Fuera de la medina antigua podremos encontrar lugares como las Tumbas Merínidas o la Mellah.

  Rabat

Rabat, La historia de esta ciudad comenzó en la actual zona de Chellah, en el siglo III a.C., que posteriormente fue ocupada y desarrollada por los romanos. Pero su verdadero impulso no se da hasta el siglo XII, con la construcción del campamento fortificado o ribat, núcleo original de la ciudad, por parte de Abd al-Mumin. Su nieto Yaqub al-Mansur impulsaría el desarrollo de la ciudad, proyectando la construcción de una mezquita cuyo minarete superase a la Giralda sevillana y la Kutubia de Fez, proyecto que quedó inacabado. La ciudad entró en decadencia tras su conquista por Alfonso X, el Sabio, y fue recuperando lentamente su esplendor en el transcurso de los siglos hasta que fue declarada Capital Administrativa del Protectorado Francés en Marruecos, estatus que confirmó el gobierno autónomo cuando Marruecos obtuvo la independencia en 1956. Destacan en esta ciudad la Kasbah de Oudaia, la torrre de Hassan o ruinas de la mezquita de Yaqub al-Mansur, donde se encuentra el mausoleo de Mohamed V, y la necrópolis de Chellah, entre otras.

 Meknes

Meknes, Esta es una de las llamadas ciudades imperiales, situada en una de las mejores zonas agrícolas y productivas del país, entre Rabat y Fez. Los orígenes de esta ciudad se remontan al siglo VIII, en el que se construyó una kasbah en la zona, que fue ocupada en el siglo X por la tribu bereber de los meknassa, de quienes hereda su nombre la ciudad. Meknes vivió su época de apogeo como capital imperial a manos del sultán Moulay Ismael (1672-1727), pero tras su muerte la capital fue trasladada a Fez. En ese periodo se construyen numerosas edificaciones y monumentos que sobreviven hoy día, y las imponentes murallas que rodean la medina, que superan los 40 kilómetros de longitud, y que contienen algunas de las puertas más bellas del mundo árabe, como Bab Mansour, la más grande de África del Norte, Bab Lakhmis o Bab Berdaine. Meknes, “la ciudad de los cien minaretes”, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.

  Volubilis

Volubilis, Restos arqueológicos de una antigua ciudad romana, situada 33 kilómetros al norte de Meknes. De origen cartaginés, pasó a manos romanas al anexionarse Calígula la región, que fue llamada provincia de Mauritania Tingitana. Esta fue una ciudad próspera en la que proliferaron soberbias construcciones y que fue fortificada por Marco Aurelio. Siendo una de las ciudades más meridionales de la provincia, Diocleciano decidió abandonarla al reducir la influencia del Imperio Romano en la zona en el año 285. La ciudad sufrió un progresivo abandono a lo largo de todo el periodo de ocupación árabe-bereber, sufriendo especialmente con el desmantelamiento de sus edificios por parte del Moulay Ismael para la construcción de los palacios de la ciudad de Meknes y por el terremoto de 1755. La exploración arqueológica de la ciudad comienza en 1915 a mano de los franceses, quedando actualmente la mitad aproximada de su extensión por excavar. Se han encontrado numerosas residencias, mosaicos y objetos de diversa índole, destacando entre sus monumentos el foro, una basílica del siglo II, el templo de Júpiter Capitolino y el Arco del Triunfo de Caracalla. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

  Tánger

Tánger, La posición estratégica de esta ciudad en el Estrecho de Gibraltar ha supuesto que esta zona fuera disputada por numerosos pueblos desde tiempos inmemorables. La ciudad como tal fue fundada por los fenicios en torno al 1450 a.C., aunque diversos pueblos se atribuyeron su fundación en base a diversos relatos mitológicos, siendo el más famosos el relato griego que aseguraba que Heracles (el Hércules latino) durmió en una cueva cercana antes de enfrentarse a una de las doce pruebas, siendo uno de sus hijos quien fundó la ciudad. A lo largo de su historia la ciudad fue cartaginesa, romana, visigoda, bizantina, bereber, árabe, portuguesa y británica, llegando a convertirse en un importante centro para las relaciones diplomáticas europeas a finales del siglo XIX y principio del XX. La ciudad pasó a ser un condominio belga, español, estadounidense, holandés, portugués, inglés, soviético desde 1925 (a los que se unió Italia en 1928), con un periodo intermedio de soberanía española (1940-1945), hasta la independencia de Marruecos el 20 de octubre de 1956, en el que se inicia un proceso político que culmina con el reconocimiento internacional de la soberanía marroquí en Tánger en 1960.

La situación geopolítica de este enclave multicultural a lo largo de su historia ha hecho que este fuera el destino de numerosos artistas extranjeros así como la cuna de muchos otros artistas locales, convirtiéndose en la época del condominio en un paraíso para todo tipo de gente de vida bohemia.

Esta ciudad cosmopolita, de rápido crecimiento en la actualidad, presenta un atractivo especial en el recorrido de las empinadas callejuelas de su medina, en su paseo marítimo y en las cercanas y míticas Cuevas de Hércules.

  Chefchaouen

Chefchaouen, Pueblo de montaña en la cordillera del Rif, entre los montes Tisouka y Megou, los cuales se elevan sobre el lugar como si fueran dos cuernos, lo que le da su nombre a Chefchaouen (literalmente “mira los cuernos”). Fundada en 1471 en torno a una pequeña alcazaba que aún prevalece, fue conocida como uno de los lugares donde se concentró una de las mayores cantidades de moriscos y judíos tras ser expulsados de la Península Ibérica en la Reconquista. Destaca de esta ciudad su medina, cuyas callejuelas de tonos azulados proporcionan un lugar de ensueño donde perderse y conocer todos sus secretos, arropados por el limpio y fresco aire de la montaña. Es de señalar el hecho de que aquí se encuentra el único minarete de planta octogonal de todo el Islam.

  Assilah

Asilah, Pueblo costero atlántico al norte del país, a pocos kilómetros de Tánger y Ceuta. Se sabe que esta zona fue ampliamente visitada por griegos y fenicios en la antigüedad, siendo el primer asentamiento conocido, fenicio, del siglo II a.C. Posteriormente fue un puerto cartaginense, el cual adquirió cierto esplendor, llegando a disponer de moneda propia al rebelarse del poder central. Fue ocupada por los romanos en el siglo I a.C., quienes la llamarían Julia Constancia. El nombre de Asilah no llega hasta la conquista árabe en el 712 de nuestra era, bajo cuyo mandato la ciudad pasó a ser un centro comercial y cultural de renombre. Tomada por los portugueses en 1471, quienes la fortificaron, a lo largo de los siglos siguientes fue cambiando de manos entre árabes, portugueses y españoles, debido a su importancia estratégica. Destaca de esa época turbulenta las murallas de la medina, construidas en el siglo XV por Alfonso V. Actualmente es conocida por el encanto de su medina, por sus excelentes productos pesqueros, por sus extensas playas de arena fina y por los festivales culturales internacionales que se celebran aquí en verano.

  Ouarzazate

Ouarzazate, la puerta del desierto, tradicionalmente ha sido una parada importante de las caravanas procedentes de más allá del Sahara, aunque sufrió un verdadero desarrollo a partir del periodo colonial francés, en el que fue un centro administrativo del protectorado. Actualmente, la ciudad destaca por sus kasbahs, sobre todo la de Taourirt y por su mágico entorno, lo que ha supuesto que se emplazaran aquí dos estudios de cine en los que se han rodado películas como Lawrence de Arabia, El Reino de los Cielos, Gladiator, Babel, Alejandro Magno, La Momia y tantas otras de destacable fotografía. Es también un centro importante de medicina tradicional, en cuyas farmacias se pueden aprender los secretos de una disciplina que tantas cosas ha aportado a la medicina occidental.

  Kasbah Ait Ben Hadou

Ait Ben Hadou, Este es el más bello ejemplo de kasbah (antiguas plazas fortificadas, el equivalente a las alcazabas que se encuentran diseminadas por la Península Ibérica, con la diferencia de que las primeras siguen estando habitadas) que se puede encontrar en Marruecos. Situado en el valle del Draa, a pocos kilómetros de la ciudad de Ouarzazate, este mágico lugar, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos transportará a una época de ensueño, como nos demuestran las numerosas películas que aquí se han rodado.

  Zagora

Zagora, Ciudad en pleno corazón del valle del Draa, oasis fluvial de ricos palmerales en las puertas del desierto. Situada próxima a una fortaleza almorávide, la ciudad fue fundada en la época colonial francesa. Tradicionalmente fue lugar de paso de las caravanas del desierto, como atestigua un famoso cartel que nos avisa que desde aquí faltan “52 días para Tombuctú”, primera ciudad de Mali a la que llegaríamos al atravesar el desierto en dromedario.

  Mhamid

Mhamid, Pequeño pueblo situado a los pies del inmenso océano que supone el desierto de arena, cercano a la frontera con Argelia, y famoso por albergar las dunas de Chegaga, el erg de los Judíos, el sugerente oasis Sagrado y, un poco más lejos, el impresionante lago de Iriki.

  Erfoud

Erfous, Arfoud, Esta es la capital de la región de Tafilalet, al norte de Rissani, la cuna de la dinastía alauita. Fundada en 1917 por los franceses, evidenciado por la distribución ortogonal de sus calles, Erfoud está enclavada en un inmenso oasis explotado en los sistemas de irrigación que rodean a las kasbash de la zona, siendo está región la principal productora de dátiles del país. A finales de verano acontece la Guetna, o recolección de los dátiles, en un clima festivo que encandila toda la región. También es una de las zonas más importantes de extracción y transformación de fósiles a nivel mundial; esta región fue, hace cientos de millones de años, una cuenca oceánica que progresivamente fue evolucionando a mares poco profundos, lo que propició una sedimentación lenta en el lecho marino donde quedó atrapada gran cantidad de animales marinos. Los resultados de ese lento proceso los podemos ver hoy día en la cantidad y variedad de fósiles que salen de las fábricas de la zona.

  Merzouga

Merzouga es un pequeño pueblo bereber asentado en el sureste del país, a pocos kilómetros de la frontera argelina. Cuenta con el mayor afloramiento natural de aguas subterráneas de todo Marruecos, pero se ha hecho famoso por estar a los pies de la franja de desierto de arena de Erg Chebbi, lugar que alberga las mayores dunas de todo el país.

  Al jadida

Al Jadida, Cosmopolita ciudad costera a pocos kilómetros al sur de Casablanca, destacada por sus extensas playas y la fortificación construida por los portugueses, quienes llamaron a esta ciudad Magazan cuando la fundaron en 1502. La ciudad cayó en manos magrebíes en 1769, pasando a llamarse el-Brija el-Jadida (La Fortaleza Nueva), por órdenes del sultán alauí Mohamed ben Abdellah. El puerto portugués de Mazagan ha sido declarado recientemente Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por ser “un destacado ejemplo del intercambio de influencias entre Europa y las culturas marroquíes”, y en él destacan la cisterna y la iglesia de estilo manuelino.

  Cascadas de Ouzoud

Ouzoud, Situado a 150 kilómetros de Marrakech, este es el salto de agua más grande de Marruecos, con un desnivel acumulado de 110 metros. Toda la zona se ha aprovechado tradicionalmente para la plantación de olivos, lo que le da su nombre al río Ozoud (“aceituna” en bereber), el cual se une al río Abib en un recorrido de unos pocos kilómetros que se puede seguir a pie, entre los rápidos del río y la vegetación que la bordea, y donde con un poco de suerte es posible contemplar distintos ejemplos de fauna silvestre, como el martín pescador. Esta zona es considerada uno de los entornos naturales más bellos del país y de todo el norte de África.

  Oualidia

Oualidia, Diminuto pueblo costero, de kilométricas playas de arena fina y ambiente acogedor y agradable. Famosa por su marisco, especialmente por sus ostras, este es un excelente lugar de paso para descansar antes de continuar nuestro camino.

  Agadir

Agadir, Ciudad costera atlántica al sur de Essaouira, y uno de los principales puertos del país, siendo el principal productor de sardinas del mundo. En 1505, los portugueses ocuparon un pequeño pueblo costero llamado Agadir el-Arba´, que renombraron como Santa Cruz do Cabo de Gué. La ciudad cayó en manos de la dinastía wattásida en 1541 y en 1572 se construyó la kasbah en la cima de la colina que domina la bahía de Agadir, cuyos restos todavía se pueden visitar. Ya en el siglo XX, Agadir adquirió renombre por la llamada crisis de Agadir de 1911, entre Alemania y Francia, y que casi adelanta tres años la Primera Guerra Mundial. El 29 de febrero de 1960, la ciudad y la kasbah fueron prácticamente destruidas por un terremoto, muriendo miles de personas. La ciudad fue reconstruida por Mohamed V a dos kilómetros al sur del epicentro del terremoto. Esta ciudad es actualmente una de las más cosmopolitas de Marruecos, de gran vida nocturna, con un paseo marítimo y un puerto deportivo que no tienen nada que envidiar a los de las ciudades europeas. Además, en esta ciudad se puede disfrutar de su excelente oferta pesquera y de la práctica de distintos deportes acuáticos, como el surfing o las motos acuáticas.

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